La distorsión de que eres un impostor de tu éxito
- 2 mar
- 5 Min. de lectura

Por Jessica Ventura
A menudo estoy rodeada de personas especiales que piensan que nada de lo que hacen, es éxito, y creen que a pesar de lo mucho que se esfuerzan, luchan y demuestran de lo que están hechos, no ha sido suficiente.
Y aunque a veces yo también sufro del ya conocido síndrome del impostor, hoy no quiero hablar desde mi experiencia con él, sino de mi perspectiva de estas personas que les mencioné.
Quiero que platiquemos desde el rol de espectador consciente.
Es a veces curioso estar del lado del espectador, de quien ve ese sentir en personas que no solo quiere, sino admira. Ver la grandeza en ellos y no saber cómo mostrárselas para que la noten en ellos mismos. A veces es confuso y un tanto frustrante, ver su misma frustración a causa del fenómeno del impostor, que no les deja ver lo increíbles que son, y las grandes cosas que han logrado y que son capaces de lograr.
¿Sabías que incluso es difícil notar este síndrome en las personas? Aunque gran parte de la población lo sufre, la mayoría lo sufre en silencio y en soledad, a causa de que este fenómeno, entre otras formas, es descrito como el temor a que las demás personas noten que eres un impostor de tus logros.
Así que el pensar en que muchos de nosotros vivimos esta experiencia debajo de la vista de todos, me pone algo triste. Pero como este no es un blog triste, hoy y juntos, vamos a aprender a ayudar a nuestras personas exitosas a vivir este proceso.
Recuerda que, no somos expertos, pero somos humanos y que incluso el saber estar preparados para un exitoso disfrazado de impostor puede mejorarle el día.
(Ojo: esta miniguía no es solo para tus personas especiales, aplica para quien te interese ayudar)
Para comenzar, debemos saber que el síndrome del impostor se define como la distorsión y dificultad para sentirte merecedor de tus propios logros. Los afectados a menudo no tienen la capacidad de internalizar, e incluso aceptar, su éxito. Atribuyen sus logros a causas externas a ellos, coincidencias e incluso milagros. Dudan de sus logros, atribuyéndoselo a la suerte y al destino, temiendo que crean que son un “fraude”.
Y aunque este fenómeno tiene muchas causas, el síndrome del impostor es muy común en ambientes laborales, académicos y hasta románticos.
Cuando investigué para profundizar esto, me di cuenta de que uno de los consejos más mencionados era: hablarlo. Y aunque estoy de acuerdo, si nos regresamos a la información podemos recordar que las personas que sufren esto, tenemos tendencia a apartarnos y creemos que tampoco esto tendrían por qué saberlo los demás, “no vaya a ser que se den cuenta que no soy tan bueno”.
Ahora bien, querido lector, ayudar a alguien con el síndrome del impostor, no significa: convencerlo de que “es increíble”, llenarlo de halagos y mucho menos decirle “no exageres”. Nuestro objetivo es ayudarlo a reconectar con su evidencia real.
Aquí te van pequeños tips que pueden ayudarte:
Imagina que tu exitoso te lo contó:
Primer paso: No minimizar
Pudiera parecer que este paso es obvio, pero a veces sin querer nos lo saltamos creyendo que no hacemos daño, o creyendo que la misma confianza entre nosotros nos exime de hacer daño.
Recuerda no usar frases como: “¿Cómo vas a pensar eso?”, “Estás mal”, “Dices tonterías”, entre otros. Y mejor interésate, escucha activamente y desde una escucha comprensiva: “¿Qué te está haciendo sentir así?”
Segundo paso: Valida la emoción, no la distorsión
Validar la emoción de nuestro exitoso, no significa que le hagamos creer que su idea es correcta. La idea es aislada de la emoción. En esta parte lo que puedes hacer es darle a entender que entiendes cómo se siente, y acompañarlo a revisar la evidencia de su creencia, para que pueda reconectar con su realidad..
Tercer paso: Conversación a hechos concretos
Como lo comenté anteriormente, con el fenómeno del impostor el exitoso tiende a creer en percepciones, no precisamente en hechos o en datos.
Puedes acompañarlo con preguntas sencillas relacionadas a su proceso en sus logros, cómo se sentía en ellos, las habilidades que activó e incluso de qué esfuerzos dependió el logro.
Recordar el proceso y no solo los resultados puede ser parte importante de este paso. Muchos exitosos con la distorsión atribuyen su éxito a la suerte, por lo que indagar con ellos en el proceso que tomaron para llegar al resultado ayuda mucho a visualizar su participación clave en el logro.
Cuarto paso: Normalizar sin romantizar
Normalizar es darle contexto humano y profesional a la experiencia. Normalizar es decir: “Lo que estás sintiendo es una experiencia común en personas que están creciendo.”
Si tu exitoso entiende que no es el único que se siente así, que es un patrón frecuente en etapas de crecimiento, la idea de fraude pierde fuerza.
Para no romantizarlo, evita universalizar, celebrar o minimizar las emociones de tu exitoso.
Ahora, imagina que tu exitoso no verbalizó esto contigo:
Primer paso: No confrontar
Para empezar, no vayas a ir a decirle: “Tienes síndrome del impostor.”. Yo una vez cometí ese error y afecté más que ayudar.
Pudieras mejor decir: “He notado que minimizas mucho lo que haces. ¿Te pasa algo con eso?”
Segundo paso: Reflejar comportamientos observables
En este paso, a diferencia de mi error en el anterior, para que vean, sí tuve una experiencia exitosa. Me di cuenta de que cuando les recordamos a nuestros exitosos cosas como: “Cuando presentaste el proyecto dijiste que fue suerte, pero yo vi cuánto trabajaste y lo hiciste genial.”, no tienen idea de lo bien que puede impactar en ellos.
Usar ejemplos concretos es más efectivo que dar halagos al aire.
Tercer paso: Evitar reforzar la sobreexigencia
No estamos aquí para premiar el exceso, y de hecho eso puede reforzar el ciclo de distorsión. La idea es que no reforcemos su idea de que haciendo mucho más, van a tener mayor éxito o incluso ser más reconocidos.
Ya si quieres tips más generales, te recomiendo:
Separar identidad de desempeño
Recuérdales: “Un error no define tu capacidad.”
Hablar de aprendizaje, no de perfección
Felicítalos con un: “Se nota cuánto has crecido.”
No asumir el rol de terapeuta
Recuerda que tu función como espectador consciente no es diagnosticar ni arreglar. Tu acompañamiento funciona para sostener, ayudar a reflejar realidad y ofrecer perspectiva.
Antes de cerrar este blog. Si eres un exitoso con síndrome del impostor…
Quiero decirte que no estás solo y no tienes que vivir este proceso en solitario. Eres una persona exitosa ya con el simple hecho de intentarlo, eso ya es un gran logro que te celebramos en este espacio.
Continuamente date una vuelta por tu trayectoria para que te des cuenta de lo capaz que eres, y que aunque tú puedas ver tus logros chiquitos, la vida no se mide en el tamaño de los pasos, se mide en que no los detengas.
Recuerda que no estás donde estás por accidente, o por obra de la suerte. Lo que has logrado es resultado de tu esfuerzo, tu talento y tu constancia. Que hoy dudes no borra todo lo que has construido y construirás.
Y aunque hayas dudado ayer, hoy ya eres ganador.
Ser un exitoso con el síndrome del impostor no es algo fácil, ni lineal, es un día tras día de dudas y de temor. Pero tener una red de apoyo te permite visualizar la imagen completa.
Ser un espectador consciente, no es ser perfecto ni un terapeuta, es abrazar los logros de tus exitosos tanto como abrazas los tuyos o los que aprendes a abrazar también. Ser buen espectador consciente no es aplaudir más fuerte, es ayudar a tu exitoso a ver con claridad lo que ya ha construido.
Gracias por leer querido exitoso. Recuerda que ya es un gran logro que hayas llegado hasta aquí, y no solo me refiero al final del blog.




