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¿Se nos acabó la creatividad?

  • 30 jun
  • 4 min de lectura

Por Jessica Ventura


La verdad, les voy a ser muy honesta, no tenía ni idea de qué escribir. Llevo muchísimas horas intentando encontrar un tema que pudiera realmente conectar, que pudiera enseñarles algo o que simplemente yo pudiera decir que estaba convencida de publicar.


El bloqueo creativo no es nada fácil de llevar, más cuando escribes cuatro blogs diferentes sin poderlos siquiera terminar y ninguna idea se concreta, y ya te estresas porque nada fluye.


Así que esta vez decidí que voy a contarles sobre la que era yo hace casi tres años, cuando comencé a trabajar en Soluciones Creahtivas. Cómo pasé de crear desde lo que a mi me gustaba, a crear desde lo que realmente conecta.



Resulta que cuando comencé a trabajar aquí yo solo iba bien poquito tiempo, iba en las tardes después de la universidad y iba a aprender, iba a hacer mis prácticas por lo que Ale prácticamente me enseñó la mayor parte del procedimiento que se tenía que hacer a la hora de proponer ideas y ser un creahtivo.


Antes creía que hacer bien mi trabajo implicaba estar siempre motivada, proponer ideas muy cool y aesthetic, seguir tendencias, incluso publicar mucho contenido, o sea, yo quería publicar algo casi todos los días tanto en las redes de Soluciones Creahtivas, como en las de los clientes, y esperaba que los clientes siempre estuvieran abiertos a todo lo nuevo y diferente que yo quería proponer.


Pero no todo es lo que parece y no siempre es como uno quiere.


Trabajar en Soluciones Creahtivas me ha enseñado que la creatividad profesional no se trata de solo lo que yo piense increíble. Al menos en nuestra forma de trabajar, es muy importante entender para quién estás creando.


Ya les platiqué en el blog anterior "No estás hecho para las masas", que es importante saber a qué público estás hablando, o con quiénes te relacionas. En este caso les hablo de algo parecido, obviamente es relevante saber para qué público estamos hablándole, pero muy igual de importante para nosotras es tomar en cuenta a nuestros clientes, a los dueños de negocios con los que trabajamos y confían en nosotras.


Nuestros clientes tienen sus propios clientes, y cuando nosotros les ayudamos a hablarles, debemos aprender a hacerlo desde su voz.



De lo primero que aprendí es que bonito no es lo mismo que funcional.


Que por cierto, en este próximo mes estaremos hablando de eso en nuestras redes sociales, para que nos sigan y estén al día con nuestro contenido. Síguenos en Facebook e Instagram.


Aunque sabemos que la estética es un aspecto importante de las marcas, estando alineada y diseñada para ella, esta no va a funcionar si no se enfoca en la audiencia correcta. La estética importa, pero debe ir acompañada de estrategia.


Y aunque hubiera ideas que me gustaran mucho, no debían estar pensadas para conectar conmigo o con un público como yo, así que debí aprender que si lo que estaba creando no estaba conectando con el público ideal, no estaba cumpliendo su propósito.


También aprendí que cantidad no es igual a calidad.


Genuinamente antes pensaba que si publicábamos todos los días y llenábamos las redes de todo lo que teníamos que decir, nos iba a ir mejor. Qué tremenda equivocación.


Ahora puedo ver lo valioso de tener menos contenido, pero mejor pensado.


Porque te lo pongo así: generar contenido no es nada fácil y mucho menos rápido, más cuando está pensado bajo estrategia; otra es que las redes no se manejan por quién bombardea más a la audiencia, se guía por contenido que realmente haga a su público identificarse.


¿Cuántas veces te ha pasado que ves algo en redes y dices "ah no inventes, hasta parece que me leyeron la mente"? No te leyeron la mente, pero te entienden.


Hacer a tu audiencia sentirse entendida es el mayor logro que puedes tener como marca o creador.


Algo que me costó fue aprender que las correcciones también enseñan.


Debo decir que sí, las correcciones para mí no eran algo fácil de digerir cuando comencé, incluso ahora todavía es complicado, especialmente cuando corrigen justo lo que más me gusta de mis propuestas. Pero eso son: propuestas.


Pero ahora me manejo más por la idea de que las correcciones no son rechazo, yo les llamo "información nueva".


Las correcciones me ayudan a entender mejor al cliente y a lo que quiere transmitir, me ayudan a afinar el criterio. Es importante escuchar, pero también creo que hay que saber defender cuando la idea tiene fundamento.


Por eso hoy propongo desde una escucha activa, una mente abierta y una creativa flexible, porque las correcciones no me dicen que mis ideas no sirven, solo a veces son formas de decir que necesito escuchar o hablar de otra manera.


Y algo realmente importante que hasta hoy estoy aprendiendo, la creatividad no es una computadora.


Digo que hasta hoy, porque estas últimas horas intenté luchar con sacar nuevas ideas y poder ponerlas en palabras, me peleé tanto con mi bloqueo creativo, y perdí.


Tendemos a ver la creatividad como una herramienta y como algo a lo que recurrimos cuando queremos algo y nada más. No es algo que se prende y se apaga, no lo puedes reiniciar cuando está fallando.


La creatividad es como ese amigo leal, que cuando tienes pena de pedirle algo a un mesero lo hace por ti, ese que se acordó que te gusta el elote sin mayonesa o que sabe cuándo algo te pasa.


Pero también entendí que el bloqueo no significa incapacidad, significa que tu amigo también merece la atención que te da. La creatividad necesita descanso, paciencia y espacio, necesita que le invites un chocomil y quesadillas, que te sientes con ella y vean una película que les fascine.



Así que mi evolución en Soluciones Creahtivas me dio tres P: paciencia, perseverancia y perspectiva.


Necesitas paciencia para entender que no todo sale a la primera. Perseverancia para seguir creando aunque haya bloqueos, correcciones o dudas. Perspectiva para recordar que no todo se trata de cómo tú ves las cosas, sino de lo que funciona.


Y para rematar, la autenticidad es la fórmula secreta para todo.


Y relacionado a lo que platicamos, esto significa que ser auténtico es trabajar desde lo que eres, pero con la apertura suficiente para entender lo que realmente se necesita.


Sean auténticos y no dejen que nadie apague su brillo, ni siquiera ustedes mismos.

 
 

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