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No estás hecho para las masas

  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

Por Jessica Ventura


Esta vez este blog viene a enseñarnos dos cosas muy diferentes pero, que hablan de lo mismo. Suena algo contradictorio, pero déjame explicarte.


Resulta que hoy te puedo enseñar un concepto básico de negocios de la mano de una lección de vida personal o, puedo darte una lección de vida con el ejemplo del concepto. O, puedo enseñarte las dos cosas, el punto, querido lector, es que voy a explicarte por qué no estás hecho para las masas, el por qué eso no es rechazo y por qué se llama segmentar.


Antes de empezar, muchas gracias por estar aquí, espero te guste el blog. Coméncemos.

 


Una marca no puede estar hecha para todo el mundo, ni para todo el mercado, con el típico error de “yo le vendo a todos”. Así tampoco una persona está hecha para encajar en todos los espacios y grupos de personas.


Intentar agradarle a todos termina por diluir tu persona, tu identidad y tu propuesta como marca o como individuo.


Todo este pensamiento cayó a mi cabeza cuando tuve dos experiencias este mes pasado.

 


Una de ellas fue cuando me di cuenta que lo mío no eran las relaciones públicas. Es un área de oportunidad para mí, porque no se me da llevarme bien con todos, no logro agradarles a todos (ni todos me terminan agradando del todo) y termino por ser una persona selectiva.


Siempre trato de rodearme de personas que me suman, y evito relacionarme con personas que no lo hacen, no solo porque me resten o algo así, simplemente si no me aportan algo de primera instancia.


Tal vez mi problema es que una parte de mí es tan tenaz con encajar en espacios que no tiene compatibilidad conmigo, y lo confundo con relacionarme, con el acto de tener un trato meramente social, simples interacciones.


Pero resulta que el concepto de relacionarse se divide en más conceptos como comunicarse y compartir entorno, crear conexiones emocionales y la acción de vincular, entre otros. Así que no es solo “tener amigos o no”.


Y luego está esa frase que nos dicen: “No les vas a caer bien a todos y no todos te van a caer bien”. Pero el concepto de relacionarse no lleva la leyenda obligatoria de que “todos se llevan con todos”.


Más adelante hablaremos este tema a detalle, pasemos a mi segunda experiencia para terminar de darles contexto.


 

La segunda experiencia fue cuando en una conferencia de mercadotecnia me encontré de nuevo, por enésima vez, el tema de la segmentación. Y muy honestamente pensé “qué aburrido, otra vez este tema”, y cuando razoné caí en cuenta (aunque ya sabía) que es un tema básico, pero súper mega importante que influye mucho en resultados para los negocios.


¿Por qué siempre me tienen que estar hablando de que debo saber a quién le vendo? ¿De qué me sirve saber si son hombres o mujeres, su edad, dónde viven, qué hacen, qué les gusta, y hasta si ven vídeos en Tik Tok o no? De todo te sirve, creéme.


No puedes construir una identidad de marca sin definir a quiénes vende, porque una marca es como una persona, y una persona deja de tener identidad cuando no hay rasgos, características, valores e incluso creencias que la definan. No puedes ser ateo y cristiano al mismo tiempo ¿o sí? (Alguien que me desmienta ¿no? Okay, sigamos).

 


El concepto del que hoy les hablo, “no estás hecho para las masas”, está enfocado en identidad, segmentación, límites y posicionamiento.

 


Ya les hablé de mis dos contextos, y ahora hablaremos de por qué se relacionan entre ellos (hablando de relaciones, valga la redundancia).


En la mercadotecnia se valora mucho el que tengas habilidad para relacionarte con las personas, es parte importante tener buenas relaciones públicas, pero desde mi perspectiva, a veces se confunde el relacionarse con agradarles a todos.


Se sabe bien que en los negocios, la imagen pública tanto para una persona como para una marca, puede incluso volverse una prisión si intenta ser “correcta”, neutra y perfecta todo el tiempo, cuando nadie realmente lo es. Y desde mi experiencia, es lo que menos conecta y vende.


Ojo, que no estoy diciendo que descuidar una imagen pública, personal o de marca, sea lo correcto, solo digo que tener que siempre estar en el molde de “jamás me equivoco” hace menos humano al sujeto.


Tener visión también tiene que ver con que sepas que no les vas a agradar a todos.


Ahora bien, debes saber que la segmentación no tiene que ver con ego o con discriminación. Segmentar significa reconocer que no todos te necesitan, quieren o valoran lo mismo.


Veamos esto desde dos ángulos, una marca que intenta venderle a todos termina perdiendo fuerza, y una persona que intenta encajar con todos puede terminar traicionándose a sí mismo.

 

A veces está complicado entender que no eres una mala persona si no te llevas bien con todos, o que si segmentas significa que no le puedes vender a alguien que no está dentro de esa delimitación.


En cuanto a relaciones personales, aprendí la lección (que aunque muchas veces ya la tenemos, necesitamos que la vida nos la recuerde) que el ser selectiva con personas cercanas, no significa que no salude al señor de las tortillas; o al revés, que el hecho de que salude a muchas personas y pueda socializar, no quiere decir que todos sean mis amigos o mis íntimos, como decimos los chavos.


Una marca necesita segmentar para que su voz sea escuchada por ese grupo de personas que estamos seguros de que adquirirán ese producto. Y no porque su voz suene de esa manera limita a que solo algunos la escuchen. Te sorprendería saber que muchas veces nuestro segmento no es el más lógico, depende mucho de cómo la marca hable, y por eso… segmentamos.


Creo que cuando nos obsesionamos tanto por tener lugar en todos lados, perdemos esa parte humana incomparable, olvidamos ese lado humano nuestro, que siente, que opina y que tiene experiencias fuera de lo perfecto. Eso va igual para las marcas.

 


Me parece valioso decirte hoy que vales mucho, que tu persona, tu marca, valen mucho y por ello no estás hecho para las masas. No todos siempre van a apreciar el brillo de la misma forma, y eso no está mal, ni tampoco quiere decir que tu brillo sea el problema.


No estás hecho para las masas, estás hecho para conectar con quienes sí entienden, valoran y perciben la esencia de lo que eres.

 
 

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