Propósitos Creativos 2026: reales, alcanzables, humanos
- 14 ene
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 27 ene

Por Jessica Ventura
Estoy muy contenta de darte la bienvenida a esta Ventura Creahtiva, el nuevo blog de Soluciones Creahtivas.
Quise inaugurar este primer blog con mucho agradecimiento de que estés aquí y de que me acompañes en este viaje creativo.
Para que también puedas conocerme un poco, te voy a contar que… mi nombre es Jessica Ventura, Community Manager de Soluciones Creahtivas.
Me defino como una creativa en proceso constante, que es aprendiz en todo y experta en nada.

Desde niña me gusta la escritura, pero pocas veces me di la verdadera oportunidad de desarrollarme en ello; hoy en este espacio reflexiono desde mi experiencia lo que aprendo, cuestiono y creo, desde lo que escucho en mi entorno y en mi interior, y me permito compartirte mis ideas y pensamientos, para reconocernos y aceptarnos como creativos humanos, juntos.
Gracias por estar aquí. Y sin más que decir… Bienvenido a mi espacio, tu espacio, nuestro espacio, Ventura Creahtiva.
Cuando pienso en metas, tiendo a frustrarme mucho, porque pienso que las metas se tratan sobre imposiciones que solo generan un tipo de presión sobre nosotros, que es la que al final nos impulsa a cumplirlas, haciendo daño en el proceso, generando esa sensación de que si no la cumples no estás logrando nada o realmente no estás esforzándote lo suficiente.
Enero es un mes de metas, propósitos, inicios, novedades. Pero también en enero tenemos el día más triste del mundo, el blue monday, y yo siempre decía “pues ¿cómo no? si es un mes mega frustrante”.
Así que esta vez, quiero que juntos cambiemos la percepción que tenemos de las metas, que cambiemos el chip del recibimiento del año y que aprendamos a ponernos metas reales, alcanzables y humanas.
Me causa gracia recordar, que cuando me preguntan “¿cómo te ves en 5 años?” yo no tengo ni una pizca de idea, no se me ocurre nada más que “feliz”.
Yo no me pongo metas, porque pienso que no me permiten ser libre y soñar como realmente me gusta, no me dejan disfrutar los procesos; simplemente solo me generan la imposición de que si no lo logras ¿qué estás haciendo con tu vida? ¿por qué estás perdiendo el tiempo?
Escribiendo esto, me di la tarea de buscar en el navegador “por qué los seres humanos nos ponemos metas”, y me sorprendió ver que todos los resultados se titulaban sobre la “importancia”, “lo importante de las metas en la vida”, y creo que eso es parte de la razón por la que tengo esa percepción de las metas.
El psicólogo Edwin Locke, explica que una meta es aquello por lo que una persona se esfuerza por conseguir, aquello que mejora el rendimiento de una persona, aquello que motiva y guía los actos del ser humano.
Los seres humanos somos seres teleológicos, es decir que todo lo que hacemos, lo hacemos con un fin. Eso lo dijo Aristóteles y yo le creo.
Pero entonces ¿por qué me es tan insatisfactorio tener metas?
Platicando con Luis Montoya, mi terapeuta, me contó que lo que más se le complica cuando se propone metas nuevas, es la organización, hay tantas actividades importantes por hacer y es difícil priorizar. Y me hace mucho sentido.
Según Ana Pazos (2021) en su artículo de Forbes “¿Por qué solo 8% de las personas cumplen sus propósitos?” menciona que cuando tienes una rutina, hábitos de vida, tareas y responsabilidades, estas muestran modificaciones y alteraciones, descomponiéndose todo, con la integración de cambios significativos como comer mejor, dejar de fumar, hacer ejercicio, usar menos el teléfono, ahorrar dinero, entre otros.
Lo que nos hace una idea de lo engorroso que llega a ser el llevar a cabo nuestras metas, teniendo tanto por hacer, tanto que nos importa, tanto a lo que poner atención.
En otra conversación interesante con Mauricio Alonso, un amigo creativo, me dijo que a él le gusta plantearse metas alcanzables, y yo me preguntaba a qué se refería con eso, y como si hubiera escuchado mi pregunta me dijo, que se plantea metas con lo que realmente puede lograr.
Es decir que otra razón muy común es que tendemos a plantearnos metas que no somos realmente capaces de alcanzar, y que no nos permiten aprovechar el tiempo o disfrutar el proceso.
Hasta aquí es donde yo entiendo que tenemos un concepto de metas, erróneo. Al menos yo sí y mucho. Fijamos metas que no nos ayudan a crecer y no satisfacen nuestras expectativas. Es como pedirle a un niño de cinco años que resuelva un problema de física, que ni yo con mi edad puedo.
Es aquí donde comenzamos a hablar sobre la realidad de las metas, y cómo fijarlas.
Establecer metas alcanzables no implica tener una confianza pequeña, sino ser sincero. Las metas sostenibles surgen del autoconocimiento, tienen en cuenta el contexto personal y se desarrollan junto con la persona que los persigue.
Para fijarnos metas de la forma que estamos buscando, es importante definir diferentes palabras clave, que determinarán los métodos para lograrlo: consciente, flexible, alineada y nivelada. Estas palabras son importantes porque describen más a fondo lo que buscamos en nuestra fijación de metas.
Consciente
¿Alguna vez sentiste que tus metas no eran realmente tuyas? A mi y a Luis, sí. Y es que el problema de sostener una meta ajena a ti, no es la disciplina o la constancia, o la falta de “chispa”; sino que este deseo no es auténtico, no nace desde una motivación personal, por lo tanto esta se vuelve intermitente, se vuelve algo agotador y desgastante, podrías estar avanzando pero tú sientes que no.
Tu motivación comienza a depender de aceptación y reconocimiento, que aunque admito que me encanta la satisfacción de las felicitaciones que se reciben, esta se refiere más a una necesidad. Tus metas dejan de ser eso, y empiezan a ser una búsqueda necesitada de la aprobación externa, y eso ya no es divertido. Incluso esto comienza a generar una confusión de “éxito” con exigencia de que finalmente termine.
Luis, desde su experiencia con esta sensación, me compartió lo que le ha ayudado a definir metas desde la lucidez, y no desde la presión externa o la carencia. “Analiza de dónde viene. Si se impuso por aceptación, o reconocimiento”.
Antes de escribir tus metas: identifica si se trata de un deseo propio o de expectativas ajenas; reconoce tus miedos, urgencias o comparaciones que pudieran estar influyendo; nombra con honestidad qué es lo que realmente te mueve. Tu meta debe sentirse emocionante, y no venir acompañada de nuestra amiga, ansiedad.
Flexible
¿Por qué las metas me resultan abrumadoras? Pues resulta que a veces queremos que las cosas salgan ya, hoy, mañana, ahorita. Y esta vez no nos encontramos con una falta de motivación, porque sí tenemos muchas ganas de cumplirla, pero entonces lo que nos falta es paciencia, flexibilidad.
Una meta mal fragmentada se siente como un peso constante, no la haces pero tampoco la puedes sacar de tu cabeza, te genera culpa, tu mente busca tareas con cierre rápido porque tu meta final la sientes como inalcanzable, retrasas tareas y te sientes sobrecargado, y entonces aparece el autosabotaje: “No soy constante”, “Siempre dejo todo a medias”, “Algo está mal conmigo”.
Entonces ¿qué se hace en estos casos? bueno, primeramente toma tu meta “grande”, luego vas a fragmentarla en micro-objetivos que sean alcanzables, y es importante a cada fragmento determinarle tiempo, energía o recursos, según aplique. Ve un paso a la vez, y que no se te olvide reconocerlos.
“¡Oye, pero entonces ¿qué tiene que ver la palabra clave: flexible?”. Buena pregunta.
Aquí no solo es importante establecer la meta y dividirla en partecitas, también debes reconocer que la vida cambia, el contexto, el ambiente, tu entorno, tú cambias. Para poder vivir con eso y continuar con tu meta, debes ser flexible, entender que va a haber cambios que puedan alterar el ritmo, la forma o el orden de tu proceso. No es una debilidad, es una parte clave para no abandonar tus objetivos.
Fluye bebé, fluye.
Alineada
Apostaría que no soy la única a la que le pasa que no tiene ni idea de qué meta ponerse, y cuando finalmente encuentro una, es algo que no encaja conmigo. Y a veces lo peor no es no tener metas, es que no puedas cumplirlas porque no puedes, que no puedas encontrar metas que se alineen contigo. Al menos a Mauricio también le ha pasado como a mi.
Mau me dijo que lo que más le cuesta de proponerse metas, es encontrar la meta en sí. Lo que de verdad es difícil de no encontrar metas alineadas contigo y con tu etapa de vida, es que hay un desgaste silencioso, que se va produciendo al intentar cumplir los objetivos que no tienen compatibilidad con tu momento interno, emocional o vital. Todo se siente tarde, forzado o apresurado, cuesta sostener las metas mismas, no hay satisfacción, normalizas el cansancio y no le prestas atención a tus emociones.
Para dejar eso atrás debemos alinear nuestras metas con nuestra etapa de vida. Entendamos que no todas las metas son para crecer, producir o llegar a algún lado, también pueden estar relacionadas con sanar, consolidar, aprender. Así que Mau me compartió la clave: alíneate a tu proceso, capacidades, a la ayuda, y permite la adaptación cambio.
Debes analizar tu etapa actual, tus niveles de energía, tus responsabilidades, tu estado emocional y mental, tu capacidad de sostener presión.
Aquí lo más importante es que te escuches.
Nivelada
Mau me dijo algo muy importante mientras platicábamos: “La motivación es relativa”. Mientras que para ti podría ser obtener algo de tu meta, o estar en algún lugar, para él, es él mismo. Para mí, claro que dependiendo de la meta es mi motivación, pero si generalizamos yo diría que es aprender algo nuevo.
Cuando no tienes una meta con motivantes, se siente tan simple como una desconexión entre lo que haces y lo que eres. Las metas no tienen ningún sentido si no hay ningún tipo de motivación, y esta tiene que ver con tus emociones, con como te sientes no solo en los resultados, sino en el proceso.
Sin motivación, todo lo que haces lo haces desde el “tengo que”.
Para poder nivelar, no solo mediremos los resultados, también es importante el nivel de satisfacción que te da, si te genera o no estrés, la energía que le estás invirtiendo, el sentido de plenitud. Si avanzas pero te sientes cada vez peor, la meta necesita ajuste.
Recuerda que como dice Mau, no todos tenemos la misma motivación, por lo tanto debes encontrar la tuya para poder cumplir con tus metas.
Entonces Jessi ¿qué tengo que hacer para tener propósitos reales, alcanzables y humanos?
Hacerme consciente del origen de ella
Ser flexible con el proceso
Alinearla conmigo
Nivelarla con mi sentir
Cada día sigamos aprendiendo que las metas no son algo que nos genere miedo, sino que son espíritus de compañía para celebrar lo que logramos. Desde viajar al otro lado del mundo, hasta hacerte el desayuno en la mañana.
¡Celebra por ti! celebra que llegaste hasta el día de hoy y que has llegado a tanto. ¿Quién más podría saber celebrar tanto como tú, lo que tanto te has esforzado tú por lograr?




